
CUARTA SESION
Cuando apareció un tercer elemento en discordia, que, como no tenía ni sitio ni foto en la caseta, parecía que tendría que vivir sólo en un "apartamento de soltero" un poco retirado del "edificio principal", decidimos que el transportín podía ser un buen lugar.
El JEFE decidió que si alguien ocupaba un lugar único, ese iba a ser él. Que no compartía espacio ni con la moza castaña.
Dado que el jefe es el jefe, nos vimos obligados a "redecorar" el espacio tal como se ve.
No sin antes "intercambiar" con el jefe unas claras órdenes para que entendiera que es el jefe de los de cuatro patas, pero los de dos, son más altos, hablan y algunas veces mandan más.
¡Qué cruz! había que acompañar a Pako todas las noches para que entrara obligado en su sitio, porque el JEFE, bien acostado, lo miraba, hacía un ligero ruidito con la boca cerrada y Pako metía el rabo entre las patas, daba media vuelta y se largaba de allí.
Sólo metiendolo casi a la fuerza y mandando callar al Jefe, quedaban las cosas más o menos en orden.




